El Primer Plan Decenal de Implementación abarcó de 2014 a 2033 y sentó las bases de la Agenda 2063. Su tarea central fue la convergencia: alinear las visiones nacionales, las estrategias regionales y la agenda continental para que todos los actores trabajaran hacia los mismos objetivos.
El plan definió las áreas prioritarias, las metas y los indicadores bajo cada uno de los veinte objetivos, y estableció la maquinaria institucional para el seguimiento y la presentación de informes. Los Estados miembros comenzaron a elaborar informes de progreso, y la Unión Africana publicó marcos de resultados continentales para hacer un seguimiento de la situación del continente.
Su evaluación final fue sincera. Se lograron avances reales en conectividad, integración comercial y establecimiento de instituciones insignia, pero varias metas principales no se alcanzaron y las lagunas de datos dificultaron la medición. Esas conclusiones influyeron directamente en el Segundo Plan Decenal de Implementación, que incorpora resiliencia, afilena las metas en siete Moonshots y otorga mayor énfasis a la financiación y la ejecución.
La Agenda 2063 se operacionaliza a través de cinco planes de implementación decenales sucesivos entre 2013 y 2063. Los planes traducen la visión a largo plazo en actividades concretas y garantizan que la Agenda 2063 produzca resultados transformadores tanto cuantitativos como cualitativos para el pueblo africano.